A 885 días del inicio de la contingencia en la República Bolivariana de Venezuela producto de la pandemia global de la Covid 19, en el transcurso de la semana 127 de esta contingencia, y siendo el miércoles 17 de agosto de 2022, quiero llamar la atención sobre un vídeo que se ha difundido en diferentes plataformas tecnológicas y redes sociales digitales.

El vídeo de marras, publicado en la plataforma tik tok del periodista Daniel Álvarez, llama la atención sobre la eliminación de los «ojitos de Chávez» de la fachada del edificio principal del Banco de Venezuela ubicado en la esquina de Gradillas de la ciudad de Caracas. El referido periodista entrevistó al economista Isajar Tangir, quien le dio la siguiente respuesta:

«Parte de esta decisión es la institucionalidad del ente, ya que se está intentando privatizar o conseguir un capital mixto en el cual interactúe nacional e internacionalmente el sector privado y se está intentando sacar lo que es el tema político del banco y de la imagen del bancoPara crear confianza y para demostrarle a la gente que el banco no está totalmente parcializado sino que es simplemente una institución financiera.»

La pregunta el periodista Álvarez: «¿Puede que esto siga ocurriendo con otras instituciones del Estado? A lo que Tangir respondió: «Claro, ya lo que se está buscando es dejar lo que viene siendo papá Estado en la mayor parte de las empresas que están nacionalizadas en algún momento para poder buscar y atraer inversión privada extranjera».

En un grupo de whatsapp que administro, esta un camarada que ocupó altísimas responsabilidades de Estado y de gobierno que por respeto me reservo su nombre. En ese grupo, señaló que yo podía adelantar una opinión sobre este asunto.

Yo traté de no hacerlo, puesto que podía pecar de muy radical, pero dada la insistencia de algunos y algunas allí, así hice, y esas opiniones las expresó a través del siguiente escrito.

Me preguntaban si esta decisión perjudicaba o beneficiaba al Gobierno Bolivariano o a la Revolución. Pero es un tema complicado y de muchas aristas, por lo que todo dependerá del lente con el que se le mire.

Alguien expresó que esto podía beneficiarnos o perjudicarnos simultáneamente, pero solamente el tiempo indicará si fue correcta o no está decisión.

Otro propuso que en el mejor sentido se podía crear una empresa mixta o un banco de capital mixto pero con mayoría accionaria del Estado, como se ha hecho con el resto de empresas públicas del país.

Por una parte, si lo tomamos desde el punto de vista de lo pragmático, de lo meramente económico ante la necesidad de capitales que requiere el país producto del bloqueo, esta «apertura» y «despolitización» de las instituciones financieras nos beneficiaría, ya que podríamos obtener los capitales que el Estado por sí solo no puede proveer a la banca en este complejo momento que vivimos producto del bloqueo, pero con perspectivas de crecimiento y mejoría económica.

Pero como la batalla no sólo es de fuerza, sino también de semiótica y política, nos debilita, ya que a las bases del chavismo, a los humildes, se les envía el mensaje de que hay que borrar todo vestigio de Chávez, de todo lo que huela a Chávez y a Socialismo, a Revolución, y hacerse agradable antes los ojos del capital privado, ante la burguesía.

Es algo así como eliminar un símbolo de un líder que nos representa y ver de frente al capitalismo financiero en el caso de las instituciones bancarias.

Y la parte más difícil será convencer a todo aquel que no crea en el Gobierno y simultáneamente hacerle entender a los más radicales que el verdadero éxito hacia el crecimiento económico se obtiene por la suma del sector público y privado.

Espero que esto no se trate del desmontaje del imaginario y de la simbología del chavismo que nos ha permitido ser resilientes ante la andanada brutal de los medios de la hegemonía por quebrar psicológicamente la moral revolucionaria de nuestro pueblo.

Juan Martorano 

Abogado, Defensor de Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiteros y Tutiteras Socialistas

**Las opiniones expresadas en la presente publicación es responsabilidad del autor(a)**

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